¡Qué importante es dejar a los niños y las niñas que se expresen! No solo porque pintando se queden tranquilos/as y entretenidos/as. Que también. Sino porque muestran una parte de sí mismos/as. Aprenden que con el arte nos podemos expresar. En este caso con pintura de dedos y materiales como rodillos o figuras para hacer formas.

Dibujar y hacer tareas de manualidades sirve para aumentar la concentración. Poco a poco, su tiempo de atención va aumentando. Esto será muy importante para luego, superar las etapas escolares. Además, desarrollan la motricidad fina y grafomotricidad, tan necesarias para luego la escritura y toda la realización de tareas. Por otro lado, gracias al hecho de pintar los niños van aprendiendo a separar los movimientos de las diferentes articulaciones del brazo. Esto se debe a que no es lo mismo dar palmas, que aletear como si fuéramos un pájaro o escribir. Los movimientos que se requieren para estas acciones son diferentes y a veces, cuesta aprenderlo si no lo practicamos. Por otro lado, la pintura desarrolla la sensibilidad hacia las actividades artísticas, ya que lo que aprendemos en nuestra primera infancia marcará los gustos de toda nuestra vida.

Ya hemos visto todos los beneficios que tiene pintar, pero en este caso nos vamos a centrar en lo emocional. A veces, a nosotros/as como adultos/as nos cuesta expresar lo que sentimos, cuanto más a los niños/as. Por eso es bueno dar a los más pequeños/as herramientas para ello. Expresar verbalmente ideas, emociones, sentimientos o frustraciones es más fácil dibujando. Es muy bueno que los niños/as tengan siempre a mano papeles, temperas, colores, etc. Para esto también puede valernos la plastilina y arcilla y cosas para moldear; pues también supone sacar su mundo interno.

Siempre hemos de reforzar lo bonita que ha quedado el dibujo del niño/a. No le preguntéis cosas como: “¿Qué es?”, ya que para ellos/as estará claro lo que ha dibujado. Siempre es mucho mejor preguntarles qué significa para ellos o cómo se han sentido dibujando. Para los más pequeñitos/as, será suficiente decirles algo así como“¡Qué bonito tu dibujo!”.

Otra muestra de que valoráis lo que ha hecho tu hijo/a será colgando su obra de arte en la venera o en un sitio que sea visible para toda la familia.

En nuestros grupos de juego siempre fomentamos la creatividad, pero en casa también lo podéis hacer. Recordad que no debemos darles muchas pautas, pues en este momento afloran sus sentimientos y se empiezan a conocer mejor. Y… ¿Cómo vamos a dar directrices en aquello que tienen que sentir o expresar? Aunque a veces, esta sociedad parece que nos imponiera qué sentir o cómo actuar. A ratitos, debemos dejar que los más pequeños/as de la casa sean quién manden.

DEJEMOS QUE HAGAN DEL JUEGO ALGO SUYO.

Comparte Babú con los demás

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *