Últimamente nos estáis preguntando sobre si poner gafas de sol a las/os niñas/os. Una buena pregunta. Cuando son muy pequeñitas/os, sus ojos aún se están desarrollando, por lo que es mejor no usar gafas de sol.

Hablando con diferentes oftalmólogos, lo cierto es que no se ponen del todo de acuerdo. Lo que sí está claro, es que debe limitarse la exposición al sol. Y si la exposición va a ser fuerte (como en la playa o nieve), ahí si podemos usar gafas de sol. Pero también deberemos tener en cuenta que ese sol, de la misma manera, es malo para la piel. Por lo que habrá que hacer uso de la crema solar. Respecto a la crema, hay que repetir la aplicación cuando haya pasado cierto tiempo y más aún, después de salir del agua.

Para elegir unas buenas gafas de sol no debemos fijarnos tanto en el precio ni en la tonalidad del cristal, sino en dónde comprarlas. Nosotras os recomendamos ir a una buena óptica, donde os asesore un especialista. Si las gafas tienen una goma elástica para ajustarse a la cabecita de tu bebé, mucho mejor. De todas maneras, muchas/os peques intentan quitárselas. Si es así y ves que está muy incómodo/a; no le obligues. Podéis usar un sombrerito o gorra, que le proteja la frente y los ojos.

Para el día a día, no son necesarias las gafas de sol. Los ojos de las niñas/os necesitan que entre luz del sol. Por supuesto, no deben mirar directamente al sol. A todas/os nos molesta cuando nos da la luz directamente. A tu bebé también. Por eso, puedes colocarle una sombrilla, una gorrita, gorro o sombrero. De esta manera, evitaremos que se deslumbre.  Además, debemos evitar la exposición entre las 12 del mediodía y las cuatro de la tarde.

El iris es el responsable del color de ojos y tiene una labor fundamental: regular la entrada de luz en los ojos. Se abre o cierra en función de la intensidad de luz que recibe. Y los ojos de tu hija/o necesitan ir asimilando todo ese aprendizaje. Van reconociendo y acostumbrando su ojo a la luz. Cuando hay poca luz las pupilas se abren (se ven más grandes) para captar la luz. Sin embargo, cuando hay más luz, las pupilas se cierran.

Si bien es cierto, hay algún/a niño/a que tiene más sensibilidad a la luz de lo normal. Pero no la mayoría. Esto se llama fotofobia (rechazo a la luz solar). Y suele darse en personas con alguna enfermedad visual o albinismo. Si pones gafas de sol a tu hija/o, cuando no es necesario y para tu día a día lo que puede pasar es que genere fotofobia de mayor.

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