Poner un nuevo adorno en el árbol puede ser toda una aventura, y ahora os explicaremos por qué. Las Navidades llegan, esa época tan bonita del año que nos gusta tanto. La palabra Navidad nos evoca muchas sensaciones, activando todos nuestros sentidos: el olor a chocolate caliente en casa de nuestras madres/padres, el tacto de la purpurina en las bolas de navidad…

Nos reencontramos con amigos, familiares, ralentizamos nuestras prisas y nos centramos en el juego en familia. Con todas esas cenas, reuniones familiares, regalos, etc. nuestra rutina diaria cambia, y esto, a veces, no es fácil de comprender para nuestros/as hijos/as.

La vida es como un árbol de navidad. Desde las raíces que sustentan toda nuestra persona, hasta el tronco y las ramas que constituyen todas esas experiencias y personas que nos acompañan. Cuidar de nuestro árbol es importantísimo para sentirnos bien, limpiar bien las hojas, podar las ramas cuando sea necesario y colocar todos los adornos que queramos. Vamos adornando nuestro árbol, así como nos ponemos nuestro abrigo favorito o ese pantalón que tan bien nos queda. Nuestro árbol debería estar adornado durante todas las épocas del año. Adornado de vivencias, personas que nos marcaron, viajes…

¿Qué hago con mi hijo/a estas Navidades?

Desde Espacio Babú queremos daros algunos consejos para que la Navidad con hijos/as sea igual de divertida y amena. Según va entrando diciembre, todo se llena de adornos navideños ¡cada cual más creativo! No obstante, hemos de tener cuidado con qué colocamos y dónde. Si tu bebé ya gatea o camina, debes saber que llegará a rincones que ni esperamos. Por eso, coloca a su alcance, solo aquellas cosas que no sean peligrosas. Las figuritas que se puedan romper o las telas, espumillón, etc. de las que pueda tirar, colócalas lo más altas que puedas, o mejor aún, fuera de su vista.

Si tu hijo/a ya es más mayor puede ayudarte a colocar algún adorno. Si es muy pequeñito/a bastará con poner alguna bola o adorno en el árbol. Y aquí es importante dejarles elegir y respetarles. Poner un nuevo adorno en tu árbol puede ser toda una aventura. Cuando tu peque ha decidido colocar el angelito en la esquina izquierda del árbol, ahí se ha de quedar. Si tu hijo/a ya es más mayor, ya podéis poner el Belén juntos o algún adorno más complejo. Si tiene a partir de 1 año, ya puedes darle a elegir entre el espumillón amarillo o el verde, por ejemplo. Recuerda siempre darle 2 o 3 opciones.

Si es más mayor, le encantarán las manualidades de Navidad, dibujar o crear alguna tarjeta para colocar en casa. Ya sabéis, que la creatividad en estas edades es fundamental, es una forma de expresarse natural y muy significativa para ellos/as.

¿Cómo sobrevivir a las reuniones familiares?

Y van llegando esos días tan esperados. Nos reunimos toda la familia y eso nos llena de felicidad. Trata de llegar pronto a las reuniones, para que tu peque vea como, poco a poco, va llegando toda la familia. Debes estar cerca de tu hijo/a y mostrarte como fuente de seguridad ante tanta novedad. Cuando vayan llegando los/as amigos/as y familia, pídeles que por favor, hablen de forma tranquila al bebé. El siguiente paso es tocarle la manita o hacerle alguna caricia. El/la bebé no debe pasar de brazo en brazo, pues esto no es la necesidad del niño/a. Esta, más bien, es la necesidad de los/as adultos/as. Poco a poco, veras que el/la peque se va desenvolviendo y según coge confianza, se lo pasará en grande, rodeado/a de sus seres queridos. Pero ya sabes, si al principio necesita estar pegadito/a a ti, hacerlo así.

Os vamos a recomendar que, en la medida de lo posible, mantengáis las mismas rutinas que soláis tener en casa. Que si antes de dormir, soléis leer dos cuentos, el día de Nochebuena, también. Puedes irte con tu pequeño/a a una sala más tranquila, bajar la luz y hacer la rutina, lo más parecida posible al resto de los días.

El resto de los días, aprovechad para estar mamá, papá e hijos/as juntos/as, hacer planes juntos, ir a grupos de juego… disfrutando de estos días. Podéis ir a ver las luces, a alguna actuación o a merendar. Pero siempre, tened en cuenta el ritmo de los más pequeños/as de la casa y si veis que están cansados, parad un ratito, y luego seguir.

Y recuerda: no dejes de cuidar tu árbol, porque cuanto más te escuches tú y mejor te hables a ti mismo, mejor padre/madre serás.

Comparte Babú con los demás

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *