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Babú y sus emociones

Babú y sus emociones

4-5 años

Emociónate y reconoce los sentimientos, jugando

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La estructuración de la personalidad se da en esta etapa. El niño o la niña es feliz consiguiendo las cosas por sí mismo y sintiendo la pertenencia al grupo.

Necesita que las reglas estén bien definidas, ya que los cambios importantes pueden desestabilizar a cualquier pequeño o pequeña. ¿Le miento para que me haga caso? Nos hemos mudado y no lo está llevando bien, ¿es normal?

¡He llegado antes que Irene!

¿Jugamos a los médicos?

Las emociones: desarrollo de la personalidad infantil

La personalidad empieza a alimentarse en estas edades. La relación con el grupo adquiere importancia y tu hijo o hija se siente feliz por conseguir objetivos siendo independiente.

Las normas son fundamentales porque a tu pequeño o pequeña no le gusta salirse de la línea fijada. Por ello, un cambio de colegio, una mudanza o la llegada de las vacaciones suponen una alteración de la rutina, que puede generar angustias e incluso miedos nocturnos.

Esta edad también va a acompañada de una apreciable competición. Los extremos en este momento de desarrollo no son muy aconsejables, lo fundamental es que el niño o la niña haya experimentado suficientes éxitos para poder soportar bien un fracaso.

También es una etapa donde papá y mamá recurren a las mentiras piadosas. Para la evolución del niño y de la niña, es más oportuno prometer cosas que se puedan cumplir.

Yo me pido el tren y tú la pelota, ¿vale?

¿Cómo jugaremos?

Con pelotas saltarinas, aros, canastas o muñecos, el niño o la niña aprenderá a adoptar otro rol, descubrirá otros contextos y sabrá resolver los conflictos propios de la edad.

  • Intercambio de roles: con disfraces, historias reales o inventadas, trabajaremos la creatividad, el desarrollo del lenguaje o la resolución de conflictos.
  • Competitividad infantil: con juegos de mesa, concretamente con el dominó, el niño o la niña perderá, ganará y aprenderá a negociar con sus compañeros y compañeras. Una forma de favorecer la gestión del éxito y el fracaso.
  • Control del mundo exterior: con muñecos, Playmobil, construcciones, trenes y otros juguetes que representan el mundo real, realizamos un juego simbólico en el que el niño o la niña, plantea conflictos y soluciones de la vida real mediante el juego.

Caemos en resaltar sus fallos pero pocas veces verbalizamos lo que hace bien. Es importante comunicarnos de una forma positiva y no violenta.

¿Qué beneficios obtendrá el niño o la niña?

Reconocer el miedo y desarrollar estrategias para resolver situaciones de temor.

Pasar de un estado de agitación a otro de relajación.

Saber decir que no a propuestas de los demás sin ser descalificados.

Sentirse escuchado en sus aportaciones al grupo.

Reconocer cuando se sienten enfadados, tristes…

Ser capaz de reconocer un problema y buscar una solución al mismo con ayuda del grupo.

Preguntas frecuentes

 

¿Los niños mienten?

No. Todavía no distinguen al 100% entre fantasía y realidad. Serán más o menos mentirosos en función de sus modelos cercanos.

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¿Qué significa que en el juego todo vale? ¿Si quiere tirar un peluche o meterlo en el horno le dejo?

En el juego solo hay tres reglas: no hacerse daño, no hacer daño a los demás y no romper los juguetes. Deja que invente lo que necesite en el juego, te dará pistas de lo que le preocupa o de cómo está viviendo una situación novedosa.

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¿Tengo que enseñarle a perder?

Lo más importante es que el niño haya experimentado el éxito primero las suficientes veces como para después poder afrontar un fracaso.

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